Cuando vemos marcas como Canva, Notion, Calendly o Figma, es fácil pensar que “siempre fueron grandes”. Que nacieron con equipos enormes, inversión millonaria y todo resuelto desde el día uno. Pero la realidad es otra.
Todas empezaron como una idea sencilla, con un problema muy claro que alguien decidió resolver. Sin certezas absolutas, sin caminos perfectos. Solo con una visión, foco y la decisión de empezar.