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diciembre 29, 2025

Hay una idea que no te deja tranquilo. La piensas en la ducha, en el tráfico, antes de dormir. Sabes que tiene potencial, que podría convertirse en un negocio real, pero por alguna razón sigue viviendo solo en tu cabeza. No es que no creas en ella; es que no has encontrado el momento —ni el camino— para sacarla al mundo.

Si te pasa, no es falta de talento ni de ambición. A la mayoría de los emprendedores les ocurre lo mismo. Tener una buena idea es solo el comienzo; convertirla en marca requiere estructura, foco y acompañamiento. Y eso, aunque ahora no lo veas claro, sí se puede construir.